(Estás)
Mansa como el ojo de un huracán en celo
tu luna herida de esperas
llama al ataque a mis calamares
quizá sea el verde invisible de tus ojos entrecerrados de nubes
o el amanecer sin ramalazos de tiempo
ni rías y estuarios
que permanecen atrás
y se queman en la memoria fotográfica por tu pelo enceguecedor
o estamos atados a los colores en la luz
en una sinfonía de perfumes sin flor
en un jardín de fieras, sin dioses rectores.
Somos el tramo de espacio
de una enfermedad sagrada
que cruza a través de las llamas
lo que queda
es nuestra piel,
una banda de moëbius volviéndonos
un hogar dentro de tu hogar
dentro de mi hogar
infinito
corazón tapizado de desnudez divina.

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